miércoles, 20 de noviembre de 2013

Cuando mi padre murió.

Cuando mi padre murió yo tenía quince años, es decir, va a hacer tres años de eso y realmente es algo que te cambia la vida en todos los sentidos posibles.
Al principio no me di cuenta. Todo el mundo lloraba y me decía cosas que yo ni siquiera entendía y yo vivía como flotando en una nube de mis propias preocupaciones. ¿Qué ha pasado? ¿Ha sido real? ¿Qué pasará ahora? Pero a medida que los días iban sucediendo, no pasaba nada. La misma casa, las mismas mascotas, el mismo sol que se alzaba por la mañana y se ponía por la noche y yo sentía que mi padre se había ido de viaje. No lo echaba de menos porque hacía unos días que lo había visto, tumbado en la cama del hospital, muerto. Había hablado con él y le había dicho lo mucho que le quería y lo mucho que sentía haberme comportado durante años como la adolescente borde que la edad me hacía ser. Mis amigas me cuidaban más, me hacían dar vueltas por mi ciudad como si fuera un títere animado y me hacían bromas y me hacían pensar en otras cosas. Y yo realmente que pensaba en otras cosas.
Pero a medida que el tiempo pasa, te das cuenta de que ya no eres la misma que eras antes. Las preocupaciones de mis amigas me parecían gilipolleces. ¿¡Es que no entendéis por lo que he pasado que vuestra vida sigue con los vestidos que os vais a poner para salir de fiesta y yo estoy muriéndome por dentro!? Me daban ganas de gritarle al mundo que yo estaba mal, que necesitaba que se dieran cuenta de que yo no era tan fuerte como todos creían, que no quería llevar el peso de los demás encima mío, que sólo (sí, escribo sólo con acento porque la RAE es muy tocapelotas) quería que mi padre volviera y me abrazara.
Llega Sant Jordi y él no está para darme una rosa, porque yo soy su princesa. Llega el día del padre y no hay nadie a quien felicitar. Sales a la calle y ves miles de padres hablando con sus hijos tan tranquilos y antes ni siquiera te dabas cuenta de sus existencias. Veo a mis amigas que se pelean con sus padres y luego pueden abrazarles y decirles que les quieren y las envidio de una manera impresionante. Cuando ellas se casen, sus padres las cogerán de la mano y las acompañarán. Cuando se compren su primer piso, su padre estará ahí para animarlas. Cuando traigan al primer chico a casa sus padres estarán ahí para amenazarle. Y, cuando tengan a su primer hijo, sus padres estarán ahí para malcriarlos.
Y yo sigo aquí, pensando en todas las cosas que podríamos haber tenido y que nunca tendremos. Y sólo quería decirte que te echo tantísimo de menos, de una manera tan indescriptible, tan dolorosa... Te tengo metido dentro, pero a veces no es suficiente, nunca será suficiente. Yo te quiero tanto, y  fui tan tonta al dejar que nuestras pequeñas diferencias nos separaran. Si tuviera una oportunidad para volver al pasado pagaría todo lo que tuviera, todo lo que hiciera falta para enmendar mis errores y que estuvieras orgulloso de mí. No sirve de nada la vida si no estás aquí para compartirla conmigo papa.

Jo t'estimo i et trobo a faltar.

Sometimes...

A veces las personas sentimos la necesidad de expresarnos mediante la escritura lo que no nos atrevemos a decir en voz alta y tal vez esto es lo que me pase a mí. He creado un blog que es público, para compartir mis experiencias y mis dudas diarias (y, más que nada, porque necesito un hobby ya), pero no se lo he dicho a ninguno de mis conocidos para preservar mi pequeña privacidad.
Digo pequeña porque Dios sabe que tengo la boca más grande que la torre Eiffel pero hay cosas que no puedo contarles. No soy escritora, ni sé muy bien como organizar las ideas dentro de mi cabeza así que haré lo que hacemos todas las adolescentes hormonadas del siglo XXI: dejarnos llevar.

Bien, primero me presentaré un poquito. Como no quiero decir mi nombre, vamos a llamarme Srta. Translúcida (el Srta. me aporta clase, ¿a que sí?). La elección de este nombre es porque creo que soy una persona bastante transparente en cuanto a mis opiniones, a mi vida y a mis propios sentimientos pero que no deja pasar del todo la luz, que esconde algunos secretos que podrían joderle la vida.
Tengo casi 18 años (me queda menos de un mes, siiiiiiiiiiii) y vivo en Cataluña, España (que venga algún independentista a decirme que "Catalonia is not Spain"...). Soy estudiante de letras en una reconocida universidad en Barcelona, muy decepcionada con mi carrera, y espero encontrar mi sitio algún día.


No hay nada que interese más de mí así que... Vamos a empezar.